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7 de noviembre de 2013

Los parabenos, enemigos de la salud de nuestra piel


Las estadísticas muestran que los cosméticos son una parte muy importante de nuestra rutina diaria. Dedicamos cada vez más tiempo y dinero a seleccionar cremas, lociones y tratamientos que nos ayuden a mejorar nuestro aspecto externo. Se estima que las mujeres usan más de 5 productos diarios distintos de media, mientras que los hombres les van a la zaga. Y es precisamente el interés creciente que sentimos por la cosmética el que nos empuja a ser cada vez más exigentes no solo con sus resultados y su rendimiento, sino con sus componentes y efectos a largo plazo sobre la salud de nuestra piel y nuestro organismo en general. Por eso, no hemos dudado en declararle la guerra a los parabenos. Ríos de tinta han corrido en los últimos años en torno a este elemento. A pesar de ello, seguimos sin tener una idea demasiado clara de qué son y por qué se consideran perjudiciales. Para salir de dudas, nada mejor que dedicarles este artículo. 

¿Qué son exactamente los parabenos?
Hasta no hace mucho tiempo, no éramos ni tan siquiera conscientes de su existencia. Sin embargo, hoy en día su nombre está presente en todos los debates sobre el futuro de la cosmética. Los parabenos son, ni más ni menos, que los conservantes utilizados en esta industria. Cualquier producto elaborado necesita alguna sustancia que evite que garantice su duración por un mínimo de tiempo, permitiendo así su comercialización a gran escala. De no ser así, la acción de diversos microorganismos haría que una vez abierto perdiese eficacia casi de inmediato. Ahí entran en escena los parabenos, que figuran en las etiquetas de nuestras cremas y champúes bajo los siguientes nombres: methylparaben, propylparaben, butylparaben, benzylparaben. La Agencia Española del Medicamento se encarga de supervisar que ningún producto cosmético sea nocivo para nuestra salud, defendiendo que las bajas concentraciones de parabenos que todavía pueden encontrarse en el mercado no implican ningún riesgo. 

Los parabenos y nuestra salud
Un informe internacional bajo el nombre de "Cosmetic Ingredient Review" concluyó en 1984 que estas sustancias no son peligrosas si no alcanzan una concentración del 25%. en 2003 volvieron a revisarse sus conclusiones, reafirmándose en la teoría inicial. Sin embargo, distintas voces muestran su disconformidad con respecto a dicha valoración. No en vano, en el Journal of Applied Toxicology se recogió un estudio científico que apuntaba a una posible relación entre los parabenos y el desarrollo de ciertos tumores mamarios. Junto con los parabenos, el conservante fenol-fenil (presente en la laca) puede llegar a dañar el sistema nervioso, el hígado, el corazón, el riñón o la piel. El aluminio, hasta ahora tan común en los desodorantes, está también relacionado con el cáncer de mama y con diversas alteraciones en el ADN. Colorantes, aceites minerales, ftalatos o detergentes son poco a poco suprimidos de la industria cosmética en favor de fórmulas naturales que respeten el equilibrio de nuestra piel y nuestro organismo. 

17 de octubre de 2013

Día contra el cáncer de mama: promoviendo la detección precoz


El próximo sábado se celebra el Día contra el cáncer de mama, una celebración de carácter global que pretende ser una llamada de atención sobre una de las patologías más frecuentes en las mujeres. El objetivo de esta jornada es no solo ahondar en los síntomas, las causas y las formas de tratamiento de este tipo de cáncer, sino promover las pruebas para su detección precoz. Y es que el éxito de los programas para su cura pasa en un alto porcentaje por su diagnóstico temprano, evitando así que las tumoraciones avancen. 

El cáncer de mama en cifras
Según los datos proporcionados por la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), una de cada 8 mujeres es susceptible de padecer cáncer de mama a lo largo de su vida en nuestro país. En este 2013, se han diagnosticado más de 22.000 casos, siendo la tasa de mortalidad cercana al 13%. Su incidencia es diez veces mayor que la del cáncer de cuello de útero, siendo el más habitual en la mujer por encima del de ovario o cuerpo uterino. Las estadísticas muestran que cada 29 segundos se hace un diagnóstico de cáncer de mama en algún lugar del mundo, ascendiendo a un millón los nuevos casos detectados anualmente. Se ha registrado un mayor aumento de los mismos en países en vía de desarrollo. A pesar de que suela relacionarse con mujeres, el cáncer de mama también puede darse en hombres. 

Diagnosticando el cáncer de mama
Los oncólogos insisten en la necesidad de realizarse autoexploraciones periódicas para detectar la posible aparición de bultos en la zona del pecho y en torno a las axilas. Es importante observar alteraciones en la textura de los pezones, ver si la piel está arrugada o si ha habido algún cambio en su forma o su tamaño. El dolor mamario no debido al síndrome menstrual también suele ser una buena pista a la hora de detectar un cáncer de mama. Es aconsejable acudir al médico de cabecera o al especialista correspondiente de inmediato, pues solo él podrá valorar los pasos a seguir a continuación. La mamografía y la ecografía son las pruebas diagnósticas más utilizadas. Sin embargo, la confirmación definitiva suele requerir una biopsia de la zona afectada. Obteniendo tejido de la misma para su estudio puede determinarse si se trata de una tumoración cancerosa o no. La cirugía es la opción principal para el tratamiento del cáncer de mama en su fase localizada. Hay tres tipos de intervenciones: la tumorectomía (extirpación solo del tumor), la cuadrantectomía (se extirpa todo el área tumoral) y la mastectomía (se extirpa la mama entera). Todas ellas exigen además la extirpación de los ganglios de la axila, evitando así la posible expansión a los mismos del tumor. 

12 de junio de 2013

La mastectomía preventiva, tratamiento para el cáncer de mama


El cáncer de mama sigue siendo a día de hoy una de las principales causas de mortalidad femenina, tanto en España como en el resto del mundo. Sin embargo, los tratamientos para atajarlo son cada vez más efectivos. Afortunadamente, un diagnóstico por esta enfermedad no es ya sinónimo de un desenlace fatal para quien lo sufre. El índice de curación es relativamente elevado, constituyendo todo un rayo de esperanza. A pesar de que hablamos cada vez más de los procedimientos quirúrgicos que sirven para extirpar las tumoraciones mamarias, hasta no hace mucho prácticamente ignorábamos que la misma cirugía podía usarse con fines preventivos. Gracias a Angelina Jolie, la mastectomía profiláctica ha adquirido una mayor visibilidad en las últimas semanas. Hablamos del tema en profundidad. 

¿Qué es la mastectomía preventiva?
La mastectomía es la cirugía para extirpar parcial o totalmente la mama, incluyendo la piel y el pezón. En general, suele realizarse como respuesta a un diagnóstico por cáncer. Requiere anestesia general y, una vez extirpado todo el tejido canceroso, un cirujano plástico puede tomar el relevo para proceder a reconstruir la zona. Sin embargo, también es posible hacerlo a posteriori, gracias  a implantes de mama o a base de tejidos naturales. Pero no solo se realiza una mastectomía una vez detectado el tumor maligno. En mujeres que presentan un elevado riesgo de padecer cáncer de mama en el futuro, puede practicarse a modo de profilaxis. La extirpación servirá para reducir radicalmente dicha probabilidad (ligada, normalmente, a factores genéticos o antecedentes personales). Pruebas como BRCA 1 y BRCA 2 sirven para determinar el nivel de propensión a sufrirlo. De todas formas, la mastectomía preventiva requiere un largo proceso de reflexión y maduración por parte de la mujer. Su oncólogo o médico generalista podrá asesorarle a la hora de tomar la decisión. Hay que puntualizar que, a pesar de que esta cirugía reduce enormemente el riesgo de desarrollar cáncer en el futuro, no lo elimina por completo. 

¿Cómo se vive una mastectomía de este tipo?
Una vez tomada la decisión, hay que recordar que esta cirugía, al igual que cualquier otra, puede implicar ciertas dificultades o complicaciones. La mastectomía radical es susceptible de provocar secuelas como: dolor y rigidez en el hombro (así como hormigueo en la zona extirpada), hinchazón del brazo, daño en las terminaciones nerviosas (con el consiguiente entumecimiento del brazo, la espalda o el tórax). Antes de la intervención, la mujer debe suspender cualquier tratamiento con ibuprofeno, ácido acetilsalicílico, naproxeno, vitamina E, clopidogrel, warfarina o otros fármacos que compliquen la coagulación. Después de la mastectomía, habrá de seguirse un delicado postoperatorio. El cuidado de los drenajes puede ser la parte más delicada. Para superar el dolor, suelen administrarse analgésicos. La recuperación es un proceso lento, pero normalmente exitoso. 

6 de febrero de 2013

Los beneficios de dar el pecho




Después de décadas en las que la lactancia materna había sufrido un descenso notable, principalmente motivado por la incorporación de la mujer al mercado laboral y la falta de planes de conciliación familiar eficaces, parece ésta opción resurge ahora con fuerza. Las mujeres reclaman su derecho a amamantar a sus hijos. Para dar una mayor cobertura y visibilidad a sus reivindicaciones, surgen asociaciones cívicas y movimientos públicos de solidaridad. Pero la lactancia materna es mucho más que una elección personal a la hora de alimentar al bebé. Es toda una garantía de salud para madre e hij@. 

¿Dar o no dar el pecho?
Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) hasta la propia Asociación Española de Pediatría (AEP), numerosos colectivos científicos se esfuerzan actualmente en subrayar la relevancia que, desde el punto de vista homeopático, tiene el dar el pecho al recién nacido. Recomiendan hacerlo en exclusiva durante al menos los seis primeros meses de vida, incorporando luego progresivamente otros sólidos a la dieta, pero manteniéndolo como una forma complementaria de alimentación hasta al menos los dos años. 

¿Cuáles son las ventajas de la lactancia materna?
Entre los muchos puntos positivos ligados a esta práctica, destacan algunos de orden nutricional, psicológico y orgánico. Tanto la madre como el hijo se benefician de la lactancia, ya que ésta:
-Favorece el desarrollo del sistema inmunitario del bebé, protegiéndolo contra infecciones y alergias.
-Disminuye la incidencia de diarreas.
-Se adapta a las necesidades alimentarias en cada fase del crecimiento, variando progresivamente su composición.
-Crea un vínculo emocional y afectivo entre los dos.
-Disminuye la posibilidad de que la madre desarrolle un cáncer de mama, así como problemas de obesidad. 

¿Cómo hacerlo de forma segura?
Durante el período de lactancia hay que tomar unas ciertas precauciones para garantizar la seguridad del bebé. La automedicación está totalmente contraindicada, pues algunos fármacos pueden transferirse a la leche. Por ello, se recomienda consultar siempre con el médico y optar preferentemente por soluciones homeopáticas.  Estos remedios, con baja concentración farmacológica, pueden ser muy útiles en problemas como la subida insuficiente de leche, las grietas y fisuras en el pezón o el sangrado post-parto.