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3 de octubre de 2013

Embarazo y hemorroides: una incómoda combinación


El embarazo provoca numerosos cambios en la mujer, tanto a nivel físico como psicológico. No en vano, está considerada como una etapa diferenciada dentro de su evolución fisiológica, con un estatus similar al de la adolescencia o la menopausia. Y es que la revolución hormonal que la embarazada sufre no tiene nada que envidiarle a la de la pubertad. Un buen ejemplo de ello es el desarrollo del pecho, preparándose para segregar la leche necesaria para alimentar al bebé al nacer. A medida que la gestación avanza, la anatomía femenina va acomodándose a la evolución del feto. En las últimas semanas, el cuello uterino comienza un lento proceso de dilatación que anuncia ya la proximidad del parto. Además de estas alteraciones, es frecuente que el embarazo traiga asociadas algunas molestias secundarias. El estreñimiento y las hemorroides son algunas de las principales. Veamos por qué y cómo remediarlo. 

Causas de las hemorroides en el embarazo
Las hemorroides no son ni más ni menos que el resultado de la dilatación anormal de las venillas del recto. Pueden provocar desde molestias leves a dolor agudo en los casos avanzados, complicándose con sangrados más o menos abundantes y escozor. En el embarazo suelen darse a causa de la presión creciente que el útero ejerce sobre la zona pélvica, dificultando el riego sanguíneo en la parte inferior del cuerpo. Además, el aumento de los niveles de la hormona progesterona hacen que las paredes de las venas se relajen, haciéndose más sensibles al roce e hinchándose con mayor facilidad. Otro factor que influye en el desarrollo de hemorroides durante la gestación es el estreñimiento. Las propias hormonas provocan que el tránsito intestinal se ralentice, haciendo que la mujer sufra a veces problemas a la hora de defecar. Y ello deriva también en la aparición de hemorroides. 

Trucos para evitar su aparición
Las hemorroides en mujeres embarazadas suelen ser un problema temporal y transitorio. Tras el parto tienden a remitir al haberse relajado la presión en el útero y estabilizarse los niveles hormonales previos. Sin embargo, existe una serie de recomendaciones de lo más útil a la hora de mejorar sus síntomas, intentando evitar su aparición en la medida de lo posible. Lo esencial es combatir el estreñimiento. Una dieta especialmente rica en fibra y el consumo frecuente de agua son básicos. El ejercicio regular y adaptado a la condición física de la mujer también es recomendable, pues así se favorecerán los movimientos intestinales. No se recomienda aplazar el momento de ir al baño, así como tampoco es bueno hacer fuerza al evacuar o permanecer demasiado tiempo sentada. Los ejercicios Kegel, tan beneficiosos para el refuerzo del suelo pélvico, pueden servir para estimular la circulación sanguínea en la zona rectal. Una rutina activa es, sin duda, el estilo de vida más adecuado para alejar la sombra de las hemorroides durante el embarazo.

17 de abril de 2013

Ejercicios de Kegel, bolas chinas…¿cómo mejorar el suelo pélvico?


En los últimos años hemos comenzado por fin a hablar de uno de los problemas fisiológicos que más afectan a las mujeres: el deterioro del suelo pélvico. Hasta entonces, poco conocíamos sobre esta patología cuya mayor incidencia se registra en la edad madura y que puede llegar a condicionar el desarrollo satisfactorio de la rutina diaria de quien la padece. Y es que tendemos a reducir la salud sexual y general de la mujer a la planificación de la anticoncepción, por ejemplo. En la actualidad existen ya terapias especializadas que ayudan a mejorar las manifestaciones del deterioro del suelo pélvico y reducen las molestias asociadas. Veamos en qué consisten. 

¿Qué es el deterioro del suelo pélvico?
Casi un tercio de la población femenina lo sufre, pero, a pesar de ello, todavía existe un cierto desconocimiento alrededor de sus síntomas y causas. En general, podemos decir que suele manifestarse a través de tres vías distintas: problemas urinarios, complicaciones intestinales o dificultades sexuales. La musculatura de la zona pélvica y genital tiende a debilitarse, sobre todo tras la maternidad. Otros factores que pueden dañarla son el estreñimiento o la tos crónicos. El deterioro del suelo pélvico suele derivar en incontinencia urinaria, anal o diversas disfunciones sexuales. Las mujeres que lo sufren tienden a ocultarlo. Se sienten avergonzadas por esta patología que les impide a menudo controlar su orina o mantener relaciones sexuales satisfactorias. Tienden a considerar, por ejemplo, que la falta de control sobre sus esfínteres es una señal del envejecimiento. La resignación es la tónica dominante. 

Tratamiento para mejorar el suelo pélvico
Se estima que hasta un 11% de las mujeres a nivel mundial deberá someterse a una operación quirúrgica para paliar las consecuencias del deterioro del suelo pélvico. Dichas intervenciones, de tipo ambulatorio, suelen consistir en la colocación de bandas suburetrales que tienen como función sostener la región central de la uretra. Pero antes de adoptar este tipo de medidas, los especialistas recomiendan otras terapias alternativas. Los ejercicios de Kegel son muy recomendables. Sirven para fortalecer la musculatura pélvica y consisten en la contracción y distensión repetida del llamado músculo subcoccígeno. Así se mejora su fuerza y su resistencia. Otra alternativa son las bolas chinas. Además de servir para la estimulación sexual pueden ser muy útiles para estimular las paredes vaginales con su movimiento. Las dos opciones son complementarias, aumentando su rendimiento al combinarlas.