Cada vez son más las mujeres que fuman. Y es que las encuestas revelan que cada vez somos más parecidas a los hombres en cuestión de malos hábitos. A pesar de que las leyes de sanidad pública son más restrictivas en la actualidad, nada parece disuadir a las fumadoras. Nosotros te ofrecemos todo un decálogo de motivos por los cuales dejarías dejarlo (o, directamente, no empezar a fumar).
¿Por qué fuman las mujeres?
Aunque puede parecer una obviedad, no lo es tanto. La respuesta más obvia es, evidentemente, por que sienten la necesidad de hacerlo. Es la voluntad propia la que lleva a las mujeres a probar el tabaco. Pero, si vamos un poco más allá, ¿qué es lo que impulsa esas ganas? Hasta no hace mucho tiempo, eran los cantos de sirena de las campañas publicitarias y el marketing de la industria tabacalera los que engatusaban a las mujeres. Éstas buscaban a menudo reproducir la imagen sexy e interesante de divas clásicas como Lauren Bacall o Marlene Dietrich. Sin embargo, el control del peso sigue siendo el primer motivo para engancharse al tabaco. La creencia extendida (y cuestionada recientemente) de que el tabaco bloquea el apetito (la nicotina influye en una zona del hipotálamo que controla las ganas de comer) lo convierte en el producto adelgazan por excelencia.
¿Por qué dejarlo?
Si las complicaciones de salud asociadas al tabaquismo no poseen suficiente fuerza disuasoria, quizás algunos argumentos de orden estético podrán convencerte. Sea como sea, debes saber que el tabaco es el responsable de las siguientes alteraciones en tu apariencia física:
- Aparecen arrugas en torno a los ojos. Es un reflejo automático, pero al vernos expuestos al humo del tabaco, tendemos a entrecerrar los párpados, frunciendo también el ceño. Las ojeras se marcan más y normalmente se forman bolsas bajo los ojos.
- Los dientes se afean. El tabaco altera el color natural del esmalte, tiñéndolo progresivamente. Además, los fumadores tienen mayores probabilidades de perder piezas dentales. Ello puede complicarse con enfermedades periodontales (piorrea) y debilitamiento del esmalte.
- El pelo pierde brillo. El tabaco reseca el cabello y le hace perder vitalidad. Y es que disminuye la cantidad de riego sanguíneo que llega al cuero cabelludo. Al recibir menos oxígeno, el pelo se empobrece y pueden incluso aparecer casos de alopecia.
- Provoca flacidez. La nicotina reduce la circulación hacia las extremidades, por lo que la piel tiende a volverse flácida.
- No está comprobado que ayude a adelgazar. De hecho, algunos expertos consideran que como consecuencia del consumo energético mayor asociado al tabaquismo, las mujeres pueden llegar a ingerir una mayor cantidad de alimentos ricos en grasas para compensar el desgaste.
Ahora que ya tienes la lista completa de argumentos, ¿te decides a dejarlo?
