11 de marzo de 2013

Errores fatales que te harán ganar peso tras la dieta




Estadísticamente, se estima que las mujeres pasan una media de 17 años de su vida intentando -y fracasando- con dietas de todo tipo. Las hay de todos los tipos y colores, casi hechas a medida de nuestras necesidades. Para las más vagas, dietas radicales. Para las más persistentes, dietas equilibradas. Sin embargo, no son muchas las que puedan afirmar con total satisfacción que han conseguido su objetivo de mantener a raya el peso. ¿Cuáles son los errores más comunes que suelen restar eficacia a los planes nutricionales? A continuación descubrimos algunos de ellos. ¡Toma  buena nota y no caigas en ellos!

Saltarse algunas comidas
Es de los más extendidos y se basa en uno de los mayores mitos de la alimentación. Tendemos a considerar que al no ingerir ningún producto, estamos inmediatamente perdiendo peso. Al igual que la creencia de que beber mucha agua adelgaza, no es cierto. El espaciar las comidas lo único que se provoca es un aumento de la ansiedad, por lo que se tiende a compensar el ayuno incrementando la ración ingerida en la siguiente ocasión. 

Alterar las porciones
Similar al anterior. Hay que tener en cuenta que la etapa post-dieta tiene mucho de psicológico, por lo que no se deben cambiar demasiado las rutinas previas para que el organismo no sufra demasiado con la transición. Así, es recomendable seguir manteniendo el mismo número de porciones que se ingieren en cada comida. De este modo no someteremos a nuestro cuerpo a un estrés innecesario que podría llevarle a almacenar el exceso de grasa de las raciones extra. 

Dejar de hace ejercicio
La actividad física es uno de los complementos necesarios en toda dieta que se diga efectiva y equilibrada. Pero cuando ésta empieza a dar sus frutos, normalmente se tiende a relajar la exigencia de la tabla de ejercicios o incluso a abandonarla. Cuando el cuerpo está habituado a un ritmo constante a la hora de quemar grasas y esa rutina es interrumpida de forma radical, puede producirse el efecto contrario al deseado. De repente, las grasas tienden a acumularse, provocando un nuevo aumento de peso. 

Tirar la toalla
Cuando falla la fuerza de voluntad, el fracaso de la dieta está más que asegurado. Son muchas las mujeres que, si en plazo corto de tiempo no comienzan a percibir cambios en su cuerpo, deciden abandonar el plan seguido. Hay que ser conscientes de que el organismo necesita un tiempo -variable en función de cada persona- para adaptarse a los nuevos patrones de alimentación y ejercicio. Será entonces cuando se vean los resultados a nivel metabólico. 

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