21 de noviembre de 2013

¿Problemas de tiroides? Conoce más sobre el hipotiroidismo


Muchas son las mujeres que sufren problemas de tiroides. Y es que esta glándula de nuestro organismo, a menudo olvidada, puede presentar distintas alteraciones que se dejan sentir ta diferentes niveles. Aunque no seamos muy conscientes del impacto que tiene en nuestro bienestar,  el mal funcionamiento de la tiroides es el desencadenaste de problemas tanto físicos como emocionales. Para ponerle remedio, nada mejor que conocer más de cerca los síntomas principales que nos alertan sobre los problemas de tiroides. Conozcamos un poco mejor el hipotiroidismo y el hipertiroidismo

Cuando la glándula tiroides funciona lentamente…
hablamos entonces de hipotiroidismo. Al disminuir la actividad tiroidea, se ralentiza también el funcionamiento de otros sistemas del organismo. Las manifestaciones de este problema de salud no siempre son evidentes, pues los síntomas pueden llegar a confundirse con los de otras patologías. Los más frecuentes son:
- Aumento de peso
- Estreñimiento no ocasional
- Alteraciones a nivel del pelo, la piel y la voz, haciéndose más toscos
- Disminución de la frecuencia cardíaca

Si, por el contrario, tiene demasiada actividad…
estaremos ante un caso de hipotiroidismo, tal y como la propia palabra indica. Al contrario que en el caso anterior, esta patología está caracterizada por un incremento de los niveles normales de las hormonas tiroideas en el organismo. En altas cantidades, pueden hacer que el cuerpo queme energía a gran velocidad, acelerando así ciertas funciones vitales reguladas por la glándula que las acoge. Algunos de los síntomas más comunes de este problema son: 
- Pérdida de peso inexplicable
- Evacuaciones frecuentes
- Debilidad muscular y caída del cabello
- Aumento de la frecuencia cardíaca

El diagnóstico tanto de una como de otra pasa por un examen del estado de la tiroides, palpando la zona del cuello en busca de algún signo de agrandamiento, de bultos anormales o de un flujo sanguíneo extraordinario en la zona. Para un diagnóstico más preciso, normalmente suelen ser necesarios análisis de sangre que midan los niveles de las hormonas tiroideas. Afortunadamente, existen tratamientos eficaces que pueden devolverle a nuestro organismo el equilibrio perdido. 

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