12 de junio de 2013

La mastectomía preventiva, tratamiento para el cáncer de mama


El cáncer de mama sigue siendo a día de hoy una de las principales causas de mortalidad femenina, tanto en España como en el resto del mundo. Sin embargo, los tratamientos para atajarlo son cada vez más efectivos. Afortunadamente, un diagnóstico por esta enfermedad no es ya sinónimo de un desenlace fatal para quien lo sufre. El índice de curación es relativamente elevado, constituyendo todo un rayo de esperanza. A pesar de que hablamos cada vez más de los procedimientos quirúrgicos que sirven para extirpar las tumoraciones mamarias, hasta no hace mucho prácticamente ignorábamos que la misma cirugía podía usarse con fines preventivos. Gracias a Angelina Jolie, la mastectomía profiláctica ha adquirido una mayor visibilidad en las últimas semanas. Hablamos del tema en profundidad. 

¿Qué es la mastectomía preventiva?
La mastectomía es la cirugía para extirpar parcial o totalmente la mama, incluyendo la piel y el pezón. En general, suele realizarse como respuesta a un diagnóstico por cáncer. Requiere anestesia general y, una vez extirpado todo el tejido canceroso, un cirujano plástico puede tomar el relevo para proceder a reconstruir la zona. Sin embargo, también es posible hacerlo a posteriori, gracias  a implantes de mama o a base de tejidos naturales. Pero no solo se realiza una mastectomía una vez detectado el tumor maligno. En mujeres que presentan un elevado riesgo de padecer cáncer de mama en el futuro, puede practicarse a modo de profilaxis. La extirpación servirá para reducir radicalmente dicha probabilidad (ligada, normalmente, a factores genéticos o antecedentes personales). Pruebas como BRCA 1 y BRCA 2 sirven para determinar el nivel de propensión a sufrirlo. De todas formas, la mastectomía preventiva requiere un largo proceso de reflexión y maduración por parte de la mujer. Su oncólogo o médico generalista podrá asesorarle a la hora de tomar la decisión. Hay que puntualizar que, a pesar de que esta cirugía reduce enormemente el riesgo de desarrollar cáncer en el futuro, no lo elimina por completo. 

¿Cómo se vive una mastectomía de este tipo?
Una vez tomada la decisión, hay que recordar que esta cirugía, al igual que cualquier otra, puede implicar ciertas dificultades o complicaciones. La mastectomía radical es susceptible de provocar secuelas como: dolor y rigidez en el hombro (así como hormigueo en la zona extirpada), hinchazón del brazo, daño en las terminaciones nerviosas (con el consiguiente entumecimiento del brazo, la espalda o el tórax). Antes de la intervención, la mujer debe suspender cualquier tratamiento con ibuprofeno, ácido acetilsalicílico, naproxeno, vitamina E, clopidogrel, warfarina o otros fármacos que compliquen la coagulación. Después de la mastectomía, habrá de seguirse un delicado postoperatorio. El cuidado de los drenajes puede ser la parte más delicada. Para superar el dolor, suelen administrarse analgésicos. La recuperación es un proceso lento, pero normalmente exitoso. 

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