29 de octubre de 2013

Bolas chinas: mucho más que un juguete sexual


En los últimos años, las bolas chinas se han puesto de moda. Mucho hemos oído hablar de ellas, aunque no siempre con propiedad y conocimiento de causa. Y es que las bolas chinas no solo son un estupendo complemento para nuestros prolegómenos sexuales, sino que poseen aplicaciones terapéuticas de lo más interesante. Por eso, hoy dedicamos un espacio propio a sus propiedades menos conocidas. Veamos cómo nos ayudan las bolas chinas a la hora de mejorar nuestra salud vaginal. 

¿Qué son las bolas chinas?
A pesar de que probablemente todos conozcamos a grosso modo en qué consisten las bolas chinas, nunca está de más repasar algunas de sus características. Sabemos que consisten en dos esferas engarzadas, pero puede que no seamos tan conscientes de que se trata de un artilugio fabricado a base de silicona y que contiene unas pequeñas bolitas en el interior de las grandes. Se ha elegido ese material por sus cualidades hipoalergénicas y la facilidad para su limpieza y cuidado. Y es que las bolas chinas requieren un especial mimo, siendo lo más recomendable guardarlas en una cajita o en una funda protectora para evitar que se ensucien y nos causen infecciones. Gracias a que las bolitas que contienen están en continuo movimiento, se produce una vibración en la superficie que actúa estimulando la vagina y potenciando el deseo sexual. Al contrario de lo que podamos pensar, son bastante pesadas. A modo de curiosidad, hay que decir que el nombre de este juguete sexual no hace justicia a su origen real. Las bolas chinas son, en realidad, japonesas. Son una creación personal de un emperador rodeado de concubinas y con poco tiempo para regalarle a cada una de ellas unos buenos prolegómenos. 

Suelo pélvico y bolas chinas
La clave para entender las propiedades de las bolas chinas en la mejora de nuestra salud genital está en el peso variable que conllevan. Al tratarse de un elemento pesado, la propia gravedad hace que tiendan a desplazarse hacia el exterior de la vagina. Ante dicha sensación, nuestros músculos pélvicos reaccionan contrayéndose de forma automática. La repetición de dichas contracciones es un estupendo ejercicio para conseguir reforzar y fortalecer los músculos vaginales. A continuación resumimos algunas recomendaciones para un buen uso ginecológico de las bolas chinas:
- Su colocación exige una relajación total por nuestra parte. Hay que tomarse el tiempo que sea necesario y evitar los nervios. Solo así conseguiremos que los músculos no estén contraídos. 
- Con las manos limpias y en la misma posición que usamos para colocarnos un tampón, se introducen en la entrada de la vagina. En caso de ser necesario,  el lubricante puede ser un gran aliado a la hora de colocarlas. 
- Si están bien situadas, no deberíamos notarlas hasta comenzar a movernos. Ésa es la mejor prueba de que lo hemos hecho bien. Al caminar, notaremos sin embargo una ligera y placentera vibración.
- Al principio es mejor usarlas en casa hasta que nos hayamos acostumbrado a ellas. Poco a poco, podemos ampliar su uso al trabajo, el gimnasio, etc. Lo importante es sentirnos cómodas. Se recomienda llevarlas durante unos 15 minutos durante la primera semana, aumentando a 30 minutos paulatinamente. 

En tan solo tres meses, las bolas chinas dan un resultado espectacular en el tratamiento de la incontinencia urinaria

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