20 de mayo de 2013

Preguntas frecuentes sobre las varices



Las varices –también conocidas como venas varicosas o arañas vasculares- constituyen todo un quebradero de cabeza para miles de mujeres. Si bien en la fase inicial de su desarrollo existe una clara tendencia a relegarlas al estatus de problema puramente estético, su agravamiento revela la dimensión real de esta patología de origen cardiovascular. A pesar de que no son exclusivamente femeninas, su menor incidencia en los hombres hace que a menudo se hable de las varices con acento de mujer. Veamos qué son y cómo pueden tratarse (o prevenirse).

Mala circulación, sinónimo de varices
Cuando empiezan a aparecer en nuestras piernas esas venillas sobresalientes y notamos pesadez en las piernas, dolor e incluso hinchazón en los pies o tobillos es que algo no va del todo bien en nuestro sistema circulatorio. Las varices suelen ser el resultado de la insuficiencia venosa, es decir, de las venas desbordadas y dilatadas ante la dificultad de bombear la sangre de vuelta al corazón. Las causas por las que se dan son múltiples, pero normalmente están relacionadas con factores como la obesidad, el estreñimiento, una mala higiene de las posturas a la hora de sentarse, el tabaquismo o el sedentarismo. Por otra parte, estudios recientes apuntan a que el uso de anticonceptivos por vía oral podría estar provocar el aumento de los casos de varices entre mujeres jóvenes. No en vano, se estima que la progesterona - hormona femenina contenida también en las píldoras y cuyos niveles aumentan durante el embarazo- daña la pared venosa.

¿Cómo tratar y prevenir las varices?
La prevención es esencial a la hora de reducir las posibilidades de sufrir varices. Hay toda una serie de hábitos que podemos adoptar para mejorar la salud vascular de nuestras piernas, de forma sencilla y sin apenas alterar nuestra rutina cotidiana. Lo primordial es evitar permanecer durante demasiado tiempo en una posición estática, ya sea de pie o sentadas. Los zapatos de tacón –sobre todo si es muy alto- no son recomendables. Tampoco es conveniente exponerse durante mucho tiempo al sol o al calor, pues se activa la vasodilatación. Pero, por encima de todo, es imprescindible vigilar nuestra alimentación para controlar el peso. Si las varices ya hayan surgido, podemos echar mano de las no siempre cómodas medias elásticas compresoras. Los baños en agua más bien fría y con las piernas en alto sirven para descongestionar la circulación. Solo en casos avanzados se recomienda la cirugía, que consiste generalmente en extirpar la vena principal a modo de último recurso. ¡Cuidemos de nuestras piernas!

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