21 de agosto de 2013

¿Brotes de acné? ¡Contrólalos!


El acné es un problema dérmico que suele darse en la adolescencia y la primera juventud. Sin embargo, también puede aparecer a edades tardías, generalmente como consecuencia de cambios hormonales o como reacción a determinadas medicaciones. A pesar de no constituir una afección grave, su impacto sobre el aspecto de la piel puede hacer de ella todo un condicionante social para quien la padece. La falta de confianza y los complejos amenazan a los pacientes de acné. Por eso, nunca está de más recordar que en la actualidad existen ya tratamientos de gran eficacia para combatirlo. Sus manifestaciones son diversas, yendo desde simples puntos negros y granos a pústulas y quistes más severos. En función de ello, así se optará por un remedio u otro. A continuación recopilamos las estrategias más efectivas para mejorar el aspecto de la piel dañada por el acné:

- No lavar la piel en exceso. Uno de los principales mitos en torno a este problema dérmico es la creencia de que deriva de una higiene deficiente. Sin embargo y muy al contrario, es el lavado excesivo y demasiado vigoroso el que suele causar irritaciones en la piel. Es mejor optar por un jabón suave y neutro, aclarándolo con agua tibia. 

- Evitar los cosméticos grasos. A la hora de elegir el maquillaje, es muy importante observar las características del mismo. Una base de tipo oleoso contribuirá a taponar los poros de la piel, aumentando las probabilidades de sufrir brotes de acné. La mejor opción es el maquillaje de tipo mineral en polvo o con una consistencia ligera. 

- Decir no al sol. Los especialistas insisten en que la radiación solar es toda una fuente de salud para nuestra piel. Por desgracia, en el caso del acné esa máxima no se cumple. Y es que la exposición al sol no hace más que perjudicar la piel dañada. Ciertos medicamentos para su tratamiento la hacen más sensible a los rayos solares, por lo que es recomendable recurrir siempre a cremas solares de factor elevado. 

- Renunciar a la tentación de explotar los granos. No hay nada peor para agravar el estado de un brote de acné que intentar reducirlo mediante el rascado de los puntos negros o blancos. Se ralentizará el proceso de curación, aumentando la inflamación y dejando posibles cicatrices. 

- Consultar con el dermatólogo. En caso de que los trucos anteriores y la aplicación de productos cosméticos y naturales para el acné no resulten efectivos, es recomendable acudir a una consulta especializada. A pesar de que no existe ningún tratamiento milagroso para curar el acné, sí pueden aplicarse determinados fármacos que contribuirán a mejorar sus manifestaciones en tan solo unas cuantas semanas. Para ello, es imprescindible seguir las directrices del dermatólogo y no desistir ante la falta de resultados inmediatos. 

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