31 de julio de 2013

¿Qué es la dieta Montignac?


En los últimos años hemos visto proliferar un gran número de planes de adelgazamiento y dietas para mantener el peso que han gozado de una gran repercusión. Muchas de ellas están asociadas al nombre propio de su creador, por lo que hemos terminado por incluir en nuestro vocabulario básico apellidos tan poco españoles como Dukan o Montignac. Con tan solo mencionarlos, somos capaces de recitar casi de memorias las claves de sus métodos para adelgazar, declinando las luces y las sombras de los alimentos en función de sus dictados. Ahora que arrecia la polémica en torno al sistema ideado por el nutricionista francés Pierre Dukan, nos interesamos por su rival a batir: la dieta Montignac. ¿En qué consiste realmente?

Un poco de historia
Aunque haya empezado a sonar con más fuerza en los últimos años, la dieta Montignac cuenta ya con casi tres décadas a sus espaldas. Su autor es Michel Montignac, quien defiende el carácter científico de su plan para adelgazar. En colaboración con médicos e investigadores, el francés rechaza de entrada el concepto de dieta. Según él, éste se refiere simplemente a una forma de alimentarse que solo tiene en cuenta parámetros cuantitativos y restrictivos, por lo que es técnicamente imposible mantenerla en el tiempo. El método Montignac, sin embargo, se presenta como un planteamiento equilibrado que selecciona determinados elementos en cada una de las categorías esenciales: lúcidos, lípidos y proteínas. Gracias a ello, se sostiene que es beneficioso a distintos niveles. Sirve para adelgazar si es necesario, evita el aumento de peso, previene la diabetes tipo 2 y disminuye los factores de riesgo cardiovascular. La dieta Montignac se presenta como la solución ante el fracaso de los regímenes de adelgazamiento tradicionales. 

Seguir la dieta Montignac
El método Montignac presenta distintas fases que sirven para consolidar los resultados obtenidos. La primera de ellas es la denominada "de adelgazamiento". Su duración es variable, en función del peso que se desee perder. Hay que eliminar los glúcidos con un índice glicémico de más de 50 y seleccionar las grasas y proteínas. Se persigue reducir al mínimo la respuesta insulínica. La fase de estabilización y prevención es la segunda parte del plan. Dura más que la anterior y en ella se permite la inclusión de algunos glúcidos. Cada elemento se escoge en función a su naturaleza y no a la categoría a la que pertenece. La clave está en observar siempre los índices glicémicos. ¿Te animarías a probarla?

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